Alaba los ojos negros de Julia, Rubén Darío

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¿Eva era rubia? No. Con negros ojos
vio la manzana del jardín: con labios
rojos probó su miel; con labios rojos
que saben hoy más ciencia que los sabios.

Venus tuvo el azur en sus pupilas,
pero su hijo no. Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.

Los ojos de las reinas fabulosas,
de las reinas magníficas y fuertes,
tenían las pupilas tenebrosas
que daban los amores y las muertes.

Pentesilea, reina de amazonas;
Judith, espada y fuerza de Betulia;
Cleopatra, encantadora de coronas,
la luz tuvieron de tus ojos, Julia.

La negra, que es más luz que la luz blanca
del sol, y las azules de los cielos.
Luz que el más rojo resplandor arranca
al diamante terrible de los celos.

Luz negra, luz divina, luz que alegra
la luz meridional, luz de las niñas,
de las grandes ojeras, ¡oh luz negra
que hace cantar a Pan bajo las viñas!

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Análisis

La primera mujer en el edén, que hizo pecar Adán, la que le sedujo y le hizo descubrir junto a ella el deseo y tenía los ojos negros. En la mitología, los hijos de las diosas más bellas tienen los ojos negros. Las reinas más importantes, las más fuertes y poderosas y crueles también tenían los ojos negros.

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En la mitología y la realidad se muestran mujeres de ojos negros y poderosas. El negro es el color más fuerte porque absorbe los demás y oculta el brillo del mineral más precioso. Para el poeta, el negro lo es todo y es el color más bello, el que hace que la noche se ilumine con las estrellas, con el deseo, el sexo.

Este poema es casi una reflexión entre la idealización de la belleza y la realidad. Desde un punto de vista literario, artístico, la belleza clásica nos habla de mujeres rubias, esbeltas, de tez pálida, piel blanca y cómo estas irradian ternura, delicadeza y enamoran a todos aquellos que las ven.

Sin embargo, la realidad es todo lo contrario. Las mujeres que resulta más atractivas y sensuales, las que realmente tiene fuerza y poder y, al mismo tiempo, puede ser más crueles, son aquellas que tienen los ojos oscuros. Esto es lo que parece desprenderse de esa reflexión del protagonista de estos versos.

El lector se queda con esa imagen. Parece que el poeta, de alguna manera, intenta mostrarnos la realidad y no la idealización. Desea que despertemos y nos demos cuenta de que lo que nos han dicho hasta ahora, lo que nos están intentado inculcar desde un punto de vista poético e ideal no tiene nada que ver con lo que nos rodea, con lo real.

Sin embargo, el protagonista del poema también nos habla de las mentalidades diferentes. Se asocia la bondad, la dulzura, con ese canon de belleza clásico y, sin embargo, la maldad, la fuerza, la sexualidad, se asocia más con aquellas mujeres de piel menos pálida y, sobre todo, los ojos más oscuros. Es un enfrentamiento entre lo clásico y lo moderno, entre lo ideal y lo real, entre el sueño y lo que tenemos realmente frente a nosotros cada día al despertarnos.


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