Agua, Gabriela Mistral

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Hay países que yo recuerdo
como recuerdo mis infancias.
Son países de mar o río,
de pastales, de vegas y aguas.
Aldea mía sobre el Ródano,
rendida en río y en cigarras;
Antilla en palmas verdi-negras
que a medio mar está y me llama;
¡roca lígure de Portofino,
mar italiana, mar italiana!

Me han traído a país sin río,
tierras-Agar, tierras sin agua;
Saras blancas y Saras rojas,
donde pecaron otras razas,
de pecado rojo de atridas
que cuentan gredas tajeadas;
que no nacieron como un niño
con unas carnazones grasas,
cuando las oigo, sin un silbo,
cuando las cruzo, sin mirada.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.

Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

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Análisis

Los recuerdos son una parte importante en la temática de muchos poetas. La infancia y los lugares en los que nacieron, los periodos de adolescencia que también influyen, sobre todo si han crecido en lugares diferentes al nacimiento y, por supuesto, aquellos lugares que han visitado en su camino vital, así como las diferentes vivencias a lo largo de su trayectoria personal hasta llegar a la última etapa de su vida. Todo eso es parte esencial en la inspiración de la poeta y suele plasmarse en más de una ocasión en los versos.

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En este caso, la poeta nos habla de los lugares, de los países que guarda en su memoria. Lo hace como algo vivo, real y presente. La importancia de estos lugares radica en que el agua está presente en todos ellos, ya sea por el mar, por tener un río, etc., y también por el paisaje que los rodea.

Actualmente, como indica en el propio poema, en el país en el que vive la poeta se siente como la esclava Agar, desterrada al desierto al tener descendencia de Abraham. Desea volver al mar, tener un lugar donde vivir y envejecer y hacer su camino vital tranquila, disfrutando de las labores sencillas de la vida y las pequeñas felicidades que esta da.

El agua, su recuerdo, le transporta a su niñez y desea en su interior volver a aquel momento y a aquella época. Los recuerdos, como hemos dicho, son esenciales en las vivencias que luego plasma un escritor en sus versos. Pero lo más importante de este poema está en que lo hace de una manera sencilla, sin recrearse en ese deseo, sin un anhelo demasiado enfervorecido.

Y al mismo tiempo, están condensados en este breve texto esos deseos de volver a sentir lo que en su niñez deseaba. Esa introspección de la poeta, es algo habitual en este tipo de poemas, ya que la niñez, la infancia, suele ser la mejor etapa en la vida. Esto se debe principalmente a la ingenuidad, a la felicidad y, sobre todo, que los estímulos, sino al cien por cien, en un porcentaje muy elevado son de alegría, positivos, lo que hace que estos momentos vitales sean más recordados que otros y, sobre todo, plasmados con una carga mucho más bella.


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