Adiós, Gabriela Mistral

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En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!

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Análisis

En este poema se nos muestra un amor que se ha cortado pero no terminado. Hay razones para la separación, pero también las hay para el continuo encuentro de los dos amantes. El poema comienza con una situación espacio temporal indefinida. Una relación en el pasado, apasionada, importante para los dos que termina; pero que termina con una segunda despedida. Como la marea, las olas, el amor se va pero parece que con la esperanza de que no sea un final definitivo, como un impás. Y esta sensación se acrecienta cuando se enfatiza que esa despedida no ha sido tal, ha sido una alucinación. Ninguno de los dos cree en ella, ninguno de los dos la quiere.

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A través de un verso ficticio de la letra de una canción, los dos amantes se han separado, uno hacia el norte y otro hacia el sur. Sin embargo, esos caminos opuestos que toman cada uno de ellos, en realidad lo que hace es dirigirlos a un mismo destino ya que terminarán por encontrarse. Es decir el destino de ambos está marcado para estar juntos.

Se ahonda en esa necesidad o deseo de estar juntos en que no hay obstáculo que pueda separarlos. No hay tierra o mar que les impida estar cerca el uno del otro. Para la protagonista es tan importante y tan sincera la relación que, aunque éste esté solo, realmente ella estará presente en su vida.

Los recuerdos son importantes y son los que aumentan y enfatizan el valor de esa relación entre ambos. Las imágenes de la sombra de ambos paseando por las dunas de una playa parece evocar que, aunque el pasee sólo por el mismo lugar ella se convertirá en la sombra de él, en su recuerdo, continuando así siendo dos.

El poema termina con una serie de paralelismos en los que, para ella, no existe el concepto de separación. Como el antiguo concepto de “dúo” y “ambo”, por el que hay elementos que no pueden separarse, como por ejemplo en el cuerpo los ojos, las piernas, los brazos o las orejas, la relación, el amor de ambos tampoco puede separarse. Son un solo ser. Ni persona ni religión, ni el paso del tiempo, ni cualquier obstáculo que pueda haber podrá separarlos.

A través de los versos se nos ha presentado una idea de amor incondicional hacia la persona amada. No importa el tiempo, la distancia, la separación que pueda haber. Cuando dos personas se quieren nada les impide estar juntos aunque la distancia o las circunstancias lo impidan.


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