Abril Florecía, Antonio Machado

Publicidad
Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba ...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
miró a mi ventana.

La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
—¿Qué tienes —le dije—
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.

>> Siguiente >>

Análisis

En este poema, Antonio Machado nos habla de una primavera en la que contrasta por un lado la explosión de vida y, por otro lado la visión de la muerte a través de una ventana. Se centra en dos jóvenes que él ha descubierto y las observa a través del cristal mientras estas están realizando labores en un cuarto.

Publicidad

Así, el poeta observa todos los días que preparan un ajuar. Las dos son hermanas y cosen durante la primavera. Una de ellas, la menor, descubre al poeta observándolas, mientras la mayor está concentrada en su labor y no parece que tenga intención de mirar, como lo hace su hermana, más allá de lo que está cosiendo.

En otro momento y otro día, el poeta observa que la hermana mayor está llorando. Descubre, por el tañido de las campanas, que la hermana menor ha muerto y que está desconsolada por ello. Para ocultar el sufrimiento y el dolor que siente, continúa con su labor, cosiendo su ajuar para el día de su boda.

Sin embargo, este nunca llegará porque en otro momento, observando por la ventana nuevamente, la hermana mayor tampoco está y el silencio y la oscuridad de la habitación, además de la ropa a medio coser, descubre al poeta que ella también ha muerto. En el recuerdo queda la noche de primavera y el reflejo de la luna en la habitación de ambas.

Esta es una variación en la imagen fructífera, feliz, etc. que se nos muestra siempre de la estación de la primavera. La explosión de vida contrasta con la muerte de dos jóvenes que, aunque desconocidas para el poeta, han hecho que la pérdida de ambas le haya afectado de manera significativa. De esta manera también nos indica que la muerte llega cuando menos lo esperamos y, de manera injusta, a quien menos se desea. Por eso, además de la muerte y el dolor posterior, existe una belleza final y de esperanza ya que, la imagen del reflejo de la luna en la habitación de las dos jóvenes nos muestra esa primavera que todavía existe, que la muerte y la vida continúan adelante juntas.


Volver Inicio