Tiempo Sin Tiempo, Mario Benedetti


 

Análisis de Tiempo Sin Tiempo

El poeta es consciente del paso del tiempo y de lo mucho que le queda por hacer. Es por ello que le gustaría poder disfrutar del tiempo que malgastan otros, sea mucho o poco, sabiendo que es algo intangible. Quiere tiempo para disfrutar del placer de contemplar, para sentir el frío del invierno, para conocer más y vivir más intensamente lo que le resta de vida.

También para saber cómo está y tener más tiempo para vivir siendo consciente de lo viejo que es su propio cuerpo. Quiere tiempo para no pensar en el paso del mismo. Porque no quiere estar pendiente del amanecer o de la noche, pensar en el tiempo que le queda. El poeta quiere tiempo, más vida, olvidarse de sí mismo.

En tiempo es un monstruo que nos persigue y, poco a poco, desde que nacemos, nos va ganando terreno, casi sin que nos demos cuenta. Avanzamos por la vida sin pararnos a pensar en lo que vivimos, aunque lo hacemos, y teniendo infinitas experiencias. Cuando llegamos a la última etapa de nuestra vida, cuando nos damos cuenta de todo lo que hemos hecho y, sobre todo, cuando sentimos que podíamos haber aprovechado nuestro camino de otra manera y es entonces cuando el tiempo, ese monstruo, se hace presente.

Es así que el poeta nos presenta sus pensamientos. Sabe quién es, sabe en qué momento de su vida está, pero también siente que todavía puede vivir experiencias. Sin embargo el tiempo pasa inexorable y, seguramente, no le quede mucho por vivir. Es por ello que la sensación de tristeza está presente y anhela recuperar el tiempo perdido, algo que es imposible.

También, ahora que es mayor y después de haber vivido infinitas experiencias, se da cuenta de cómo se puede perder el tiempo sin que lo intuyamos, lo sintamos. Además, le hubiera gustado cambiar situaciones que vivido, vivir otros momentos de manera más o menos intensa, le gustaría ganarle tiempo al tiempo, a la vida, a la muerte. Pero eso jamás podrá suceder.

En un momento del poema incluso parece que siente una cierta angustia por no poder hacer nada respecto a esos sentimientos que tiene. Y es así, no puede hacer nada por evitar que su vida vaya terminando. Pero este poema no es un poema de angustia vital o resignación. Únicamente nos muestra una situación muy concreta: el darse cuenta uno mismo de que la vida ha pasado y que está en la última etapa de su vida.

Analizado por Susana en Poemas.de