La Suave Patria, Ramon Lopez Velarde


 

Análisis de La Suave Patria

Como si de una obra de teatro escrita se tratara, el poeta nos introduce en su visión de la patria. Así, en el proemio va a contar, como un artista ante el público, quiere que su poema entre a ser parte de la historia. Se dirige al pueblo de forma clara y sin ambages. Para el poeta, la patria es perfección y brillo, pureza y está construida con el esfuerzo de los hombres y la alegría de las mujeres.

En el primer acto nos habla de la importancia de la agricultura, centrada en el maíz, que a su vez da el pan y, por extensión, es el sustento del pueblo. Menciona los recursos mineros y también la belleza del entorno. Es una tierra de creencia católica y de productos petrolíferos que la han corrompido un poco. La capital, la urbe, es bullicio, todo lo contrario que los pueblos, que son más tranquilos y donde el tiempo tiene otra cadencia. En la urbe todo es correr y precipitación.

Una tierra donde la diferencia social, entre los que tienen y los que no, es muy grande. El poeta cree que la patria tiene mucho que mostrar y mucho por conocer. Un lugar extenso lleno de contrastes que la hacen más grande y única. Lo festivo, como exaltación de la cultura, es esencial e integrador.

La cultura propia se ve en el ornato de las mujeres, las ofrendas a los dioses tradicionales y los bailes ancestrales. Lugar de recursos metalúrgicos y metales preciosos, además del olor a pan, alimento esencial y ancestral. El poeta nos dice que los que nacen en su tierra ya nacen marcados y a ellos ofrece sus frutos.

Tierra de felicidad donde todo es posible, donde la naturaleza es impresionantemente bella. La lluvia lo moja todo con toda su fuerza y ayuda a que la tierra sea más fértil. El sentimiento del poeta hacia los temporales tiene que ver con una manera de transformarlo en un recordatorio de lo que ya no está y de lo desconocido.

En el intermedio nos habla de los antepasados, la familia y los ancianos, algo esencial en la cultura del pueblo. Estos son también son la representación del cambio, de la adaptación a la situación actual desde el punto de vista social, religioso, lingüístico y de cómo las tradiciones ancestrales se van perdiendo poco a poco, esas cenizas de las que habla.

Los ancianos mantienen el orgullo sobre su pasado y lo que fueron, sobre la raza y civilización de la que descienden. Y es esa fuerza y orgullo la que les hace sobrevivir aunque han sido sometidos, aniquilados en parte, vencidos y, en muchas ocasiones, sufriendo muchísimas penalidades.

En el segundo acto nos habla de las mujeres como vínculo y herramienta para que la historia y costumbres de los antepasados se mantengan y pasen a las nuevas generaciones. El país es joven y crece poco a poco con la inocencia, frescura y la sinceridad de un pueblo nuevo.

Para el poeta, la patria es orgullosa aunque sea joven. Es trabajadora y honrada y cada día es un paso en un nuevo camino. Además, el gobierno también desea crecer y ser importante, aun siendo consciente de la juventud del mismo. Son valientes y luchadores. El poeta quiere vivir todos los cambios que ocurran en su país. Vuelve a insistir en lo acogedora que es su patria, incluso con las nuevas generaciones que reniegan de las tradiciones y el antiguo idioma, que es su propio pasado como civilización.

La patria, México, es un contraste de lugares verdes y cielo azul, de mujeres hermosas. También son importantes las procesiones de los santos y la devoción de las gentes. El tiempo poco a poco, quiere hacer olvidar parte de la esencia de la patria, como algunas tradiciones o estampas cotidianas, pero no puede.

El poeta se dirige la misma patria, como si fuera una persona, y la insta a no doblegarse, a que siga siendo fiel a sí misma. Continúa con un elogio en el que la exhorta a no cambiar, manteniendo las tradiciones, su gastronomía, su música, su fuerza y su poderío como estado.

Analizado por Susana en Poemas.de