Qué putas puedo?, Jaime Sabines


 

Análisis de Qué putas puedo?

putas-puedo¿Qué putas puedo? es uno de los poemas más significativos que escribió el poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999). Para Sabines, la poesía era la mejor forma de expresar sus sentimientos, sus inquietudes y sus reflexiones sobre el mundo que le rodea. Los temas fundamentales de los cuales se alimenta su poesía fueron la muerte, el amor, las mujeres y la soledad; no obstantes, llegó a abarcar otros temas como el inconformismo, la angustia o el descontento. Y precisamente dentro de esta temática situamos el presente poema.

Jaime Sabines llegó a ser uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX, pero nunca se dejó encasillar en una corriente o grupo literario. Su poesía es revolucionaria, sorprendente y auténtica; y el lenguaje empleado natural y cercano, tanto que en ocasiones han llegado a tacharlo de vulgar o de mal gusto. El propio Sabines reconoció que para él la poesía no era una búsqueda de palabras hermosas sino la expresión de un sentimiento mediante unas pocas palabras para lograr, así, que llegue al lector.

El poema ¿Qué putas puedo? es un perfecto ejemplo de esta idea; pues se trata de una composición de versos libre y métrica variable que expone una serie de reflexiones del autor con un vocabulario muy sencillo y hasta emplea expresiones propias de la lengua coloquial. En cuanto a la temática, se observa claramente que la intención no es otra que criticar todo aquello que lo rodea y mostrar primero angustia (incluso a él mismo se critica) y frustración después, para finalizar el poema mostrando simplemente indiferencia. No se preocupa especialmente por ser políticamente correcto y nos deja ver su independencia en cuanto al sistema mundial en general y a la sociedad en particular.

El poema puede dividirse en tres partes fundamentalmente. La primera parte abarca desde el primer verso hasta el verso número cuatro. El autor comienza reconociendo que él tiene muchos defectos, que no pretende en absoluto criticar a la sociedad y quedar él exento de sus críticas; no se considera a él mismo mejor, pues él forma parte de un todo. La segunda parte y notablemente más extensa ocupa desde el verso número cinco al verso número dieciocho. Son diversos temas los tratados aquí, pero ninguno de ellos se salva de la percepción pesimista de Sabines. La sociedad se encuentra sumergida en un círculo vicioso o “remolino” (verso 5) del cual sus individuos no pueden escapar aunque tengan “buena voluntad” (verso 6). Aquello que se considera inteligente no coincide con el concepto de inteligencia que tiene el autor: “inteligentes podridos” (verso 7); y muy brevemente toca el tema de la mujer criticándola también (versos 8-9).

Observamos en los versos diez y once que el autor no quiere ser encasillado dentro de ninguna corriente literaria, y que su poesía no se rige por el consumismo sino por su propio criterio. Según observamos en sus versos, Sabines critica que le mundo sea guiado por grupos cuyos objetivos no son otros que el dinero y los intereses personales: vendedores, políticos o pastores de almas (versos 12-13). Termina esta segunda parte afirmando que en esta sociedad hay que pertenecer (a la fuerza) a un grupo concreto, y él no se siente cómodo con ninguno de ellos (versos 14-18).

La tercera y última parte, del verso diecinueve al veinte, muestra la indiferencia que siente el autor ante tal situación, que reconoce que puede hacer mucho pero se limita a observar.

Cabe destacar en este poema de Sabines la riqueza en cuanto a recursos literarios se refiere. Logra el autor enriquecer sus sencillas palabras con los más elaborados recursos haciendo de sus quejas un célebre poema.

Ya en el título encontramos una interrogación retorica que el poeta se hace a sí mismo y le hace a todo aquel que lee sus versos: “¿Qué putas puedo?” y se repetirá dicha interrogación retórica a la largo de todo el poema haciendo uso de la anáfora (versos 1, 5, 7, 10, 14 y 19). En varios versos emplea también la antítesis como por ejemplo “imbéciles de buena voluntad” (verso 6) o “inteligentes podridos” (verso 7). En el verso número cuatro podemos leer una metáfora: “con mis flacos ojos”. En los versos siete y ocho encontramos un quiasmo, cruzando los siguientes cuatro elementos: “inteligentes podridos” vs. “dulces niñas”. También hace uso de la enumeración y la geminación: “si no soy santo, ni héroe…” (versos 15-18); y “mirar y mirar” (verso 20). Por último, debe hacerse mención de un apóstrofe: “Tarumba” (verso 14); con esta palabra, la cual dio título a una de sus publicaciones y cuyo significado es confundido o alocado, se está dirigiendo a alguien como si de un apodo o nombre se tratara, pues lo encontramos en mayúscula.

Sabines logra en apenas veinte versos hacer una crítica completa de la sociedad a la que pertenece y consigue, también, mostrar su inconformidad y descontento. La paradoja es que él afirma que puede hacerlo todo y sólo se limita a “mirar y mirar” pero en realidad él no dejó durante toda su vida de hacernos reflexionar, de ofrecernos filosofía y de regalarnos la más cercana literatura.

Analizado por Victoria en Poemas.de