Hojas del Árbol Caídas, José De Espronceda


 

Análisis de Hojas del Árbol Caídas

El estudiante de Salamanca es uno de los textos más populares del Romanticismo español y obra maestra de Espronceda. Fue publicado en 1840, solo dos años antes de la temprana muerte del autor. A esta célebre obra pertenece “Hojas del árbol caídas”, el poema que nos ocupa y que contiene algunas de las estrofas más conocidas del Romanticismo en castellano.

“Hojas del árbol caídas” aparece en la segunda parte de este poema narrativo. Para entender esta pieza hay que situar al lector en la historia que nos ocupa. Félix Montaner es un moderno donjuán con todos los rasgos propios de este arquetipo: mujeriego, manipulador, valiente, cínico, irónico… Pero además, a este donjuán se le reconoce un radical nihilismo que se traduce un carácter más extremo que sus ‘antepasados’.

La soledad y delirio de Elvira es el tema central de “Hojas del árbol caídas”

Félix seduce a Elvira en la primera parte de esta obra con promesas de boda para después abandonarla. Un clásico. En la segunda parte de la obra, la soledad y desesperación de Elvira toman protagonismo, especialmente en la parte que se inicia con los versos «Blanca nube de la aurora».

El narrador se dirige al lector ofreciendo informando de la triste situación en la que se encuentra Elvira y lo hace a través de quintillas de rima consonante con un lirismo desatado de rasgos plenamente románticos. La tragedia de Elvira cobra forma en estos versos en los que el narrador parece pretender que nos apiademos del alma en pena de la chica.

Elvira picó el anzuelo, salió de las protectoras aguas de la inocencia, y ahora se asfixia sin remedio.

En la primera quintilla se introducen términos contradictorios para señalar el cambio que ha sufrido Elvira: de la pureza, del blanco y de la aurora nos vamos a la piedra, al dolor y a la muerte. Sin ambages, Elvira ha perdido la virginidad con un engaño donjuanesco. La chica soñó un amor ideal y se dio de bruces con la realidad más prosaica, la de un hombre que disfruta dándose placer a través de la seducción y el embuste. Elvira picó el anzuelo, salió de las protectoras aguas de la inocencia, y ahora se asfixia sin remedio.

“Hojas de árbol caídas” contiene una de las quintillas más famosas de la literatura en castellano

La tercera quintilla es la más famosa expresando de forma certera la pérdida de la ilusión que conlleva el final de la inocencia. Más adelante, el narrador continúa ahondando en el dolor de Elvira a través de un lenguaje metafórico típicamente romántico: «bosque sombrío», «triste páramo», «solo cayendo en la mar»…

Sin embargo, en la parte final de la pieza el narrador parece invitar a Elvira a resignarse en su desamor, a dejar un lado la razón y entregarse abiertamente a la pasión, un ‘consejo’ muy propia de la literatura romántica en la que el sentido común (al menos en el amor) era lo último a lo que una persona debía acudir.

Pero el final de Elvira está cerca ya que esta segunda parte de El estudiante de Salamanca termina con la muerte de la chica, que «murió de amor», sin más.

Analizado por David Rubio en Poemas.de