Me encanta Dios, Jaime Sabines


 

Análisis de Me encanta Dios

Para el poeta Dios no es serio. Juega con el ser humano y le hace sufrir, en ocasiones demasiado, como si no fuera consciente de las consecuencias. Los hijos de Dios, en la forma de Buda, Cristo o Mahoma, los envió para cambiar al hombre y, como éste no lo hizo, la muerte es lo que hace que el hombre tema de verdad y se aferre a la vida, que es lo único real y eterno.

Las teorías científicas no significan nada para el poeta. Todo es por interés, no porque el hombre sea eterno o vaya a vivir más. Cree que cuando el hombre se empeña en vivir más, descubre algo con la ciencia, Dios crea algo para evitarlo, como las bacterias mutantes. Sólo el ser humano está tranquilo cuando Dios lo desea.

Dios es omnipresente y omnipotente y todo lo que nos da es fruto de su poder. Para el poeta, los desastres de la naturaleza son causa del alejamiento de Dios de la tierra. Esta última busca la salvación del hombre. Dios está presente en todos los seres humanos. Es parte de la vida, la flora y fauna, del día y la noche, de lo vivo y lo inerte. El poeta cree en Dios.

La visión que ofrece el poeta acerca de Dios es la de un dios omnipotente que juega con el ser humano para que éste descubra la importancia de la vida, para que sea consciente de lo que la tierra le ofrece. También, es una visión de cómo el hombre teme a la muerte más que a Dios y busca la forma de no morirse, de ser inmortal.

Ante esto, el poeta siente que es el propio Dios el que provoca en la tierra los desastres naturales, la aparición de nuevas formas que, de alguna manera, afecten al hombre y a su mortalidad para acabar con él. Esta parece que es la única forma que entiende que es la correcta para que el ser humano se dé cuenta de lo afortunado que es de vivir. De nada sirve que estemos obsesionados con la muerte si no somos capaces de sentir la vida que corre por dentro de nosotros, en todo lo que nos rodea, en la tierra.

Analizado por Susana en Poemas.de