Arco Iris, Mario Benedetti


 

Análisis de Arco Iris

Cuando la mujer que tiene ante sí el poeta sonríe, no importa la edad, el aspecto físico o la imagen que esta tenga de sí misma. Cada sonrisa es única, diferente a las anteriores y ese acto difumina la dureza de sus gestos, la mirada hiriente, la palabra mal sonante, el egoísmo y el miedo.

La sonrisa nos hace transparentes y nos mostramos cómo somos realmente. La risa provoca nuevas sensaciones y saca a relucir otras que tenemos muy adentro. Nos emociona y nos puede hacer llorar como algo positivo. Esas lágrimas no son de tristeza o de final de algo, sólo es desahogarse. Cuando somos conscientes del significado de la risa, de la importancia de la misma, todo se llena de color.

El poeta toca aquí una temática que se ve pocas veces: la sonrisa de una mujer. Cuando acabamos de leer el poema nos damos cuenta que, a través estos versos, lo que desea decirnos es que la sonrisa es algo que nos muestra realmente como es la persona que tenemos delante, hace que sea transparente a nuestros ojos y aporta muchísima más información que únicamente el hablar con ella.

Además, la sonrisa no es exclusiva de una persona joven o vieja, la sonrisa es un gesto universal, diferente, único, como únicas son las personas. Por eso la sonrisa es algo bello en cada uno de nosotros. La sonrisa, además, es una expresión que aporta muchos matices porque sonreímos cuando estamos bien, pero también cuando pasamos por un proceso negativo, de tristeza y este finaliza. También se asocia al nerviosismo e incluso en algunas personas como forma de desahogarse.

Es por ello que la risa no solamente es un gesto, es una parte de nosotros mismos, algo inconsciente que es muy complicado poder controlar. Por ello, cuando sonreímos, rompemos todas las barreras que tenemos con la persona que tenemos delante y le abrimos una parte de nuestro interior que, la mayoría de las veces, ocultamos para que no nos hagan daño, como mecanismo de defensa. Vivimos en una sociedad muy seria, muy hiriente y dura, y por eso cada vez escondemos más nuestros sentimientos, nuestra felicidad, nuestra risa, a nosotros mismos, bajo un escudo de seriedad, inexpresividad e incluso insensibilidad.

Analizado por Susana en Poemas.de