Amor de tarde, Mario Benedetti


 

Análisis de Amor de tarde

Mario Benedetti comentó alguna vez que los empleados llegaban antes de tiempo a sus oficinas porque no había sillas suficientes para todos… Uruguay era una enorme oficina a mediados de los años 50. El poeta conocía muy bien estos ambientes. Con tan solo 14 años comenzó a trabajar como oficinista y así estuvo mucho tiempo. “Amor de tarde” es uno de las piezas más conocidas que forman parte de Poemas de la oficina (1956). Benedetti ya tenía 36 años cuando este libro vio la luz. Era su octavo poemario, pero fue el primero que logró un gran éxito comercial.

“Amor de tarde” resume las características esenciales de esta etapa del escritor uruguayo: estilo narrativo, temas aparentemente triviales como el trabajo burocrático, lenguaje sencillo y rechazo del lirismo ampuloso de la corriente modernista. Benedetti fue uno de los artífices de esa ruptura con la poesía de evasión, exuberante y compleja que dominaba la literatura sudamericana en la primera mitad del siglo XX.

El éxito de un libro como Poemas de la oficina se debe la conexión emocional que logró con buena parte de la sociedad uruguaya. ¿Por qué la poesía solo puede hablar de lirios y anémonas? ¿Por qué no puede poetizar lo cotidiano, el trabajo, la rutina? Muchos lectores quedaron atrapados entre los versos, las teclas y el teléfono de los poemas de este libro. Porque muchos de estos lectores pasaban buena parte de su tiempo tecleando, colgados del teléfono o mirando el reloj… Benedetti dio color al gris de la oficina.

“Amor de tarde” expone la fantasía de un oficinista. Mientras mira el reloj y se despereza sueña con encontrarse con una persona amada. Trabaja y sueña. La primera estrofa muestra de forma muy visual la rutina del protagonista de la pieza. Casi le vemos trabajar, hundido en su escritorio, mientras un tic-tac percute su cerebro.

Las tres estrofas se inician con el mismo verso. El yo lírico lamenta que su amante no esté allí con él. Pero es un lamento sin drama, casi irónico. Esa es el truco del oficinista, el humor y la ilusión de los pequeños (y grandes) placeres de la vida. En la segunda estrofa varios versos describen con una ironía un tanto triste los quehaceres rutinarios del protagonista. Y en la última estrofa, Benedetti se centra en la ilusión del encuentro. Las cuatro, las cinco, las seis… Ya se acerca la hora, y cuanto más se acerca, más intensa se torna la ilusión.

Ambientes cotidianos, lenguaje sencillo, historias cercanas… Poemas como “Amor de tarde”, contribuyeron a disparar la fama de Mario Benedetti. El lector que rechazaba la complejidad y el artificio de la poesía más elegante encontraron en Poemas de la oficina una voz cercana y cálida que poetizaba sobre escritorios y estilográficas. Con escritores como Benedetti, los versos comenzaron a deslizarse en espacios que, hasta aquel momento, estaban vetados para la poesía.

Analizado por David Rubio en Poemas.de