Alhambra, Jorge Luis Borges


 

Análisis de Alhambra

“Alhambra” es uno de los poemas más populares de Historia de una noche, poemario publicado por Borges en 1977. La historia de este poema es bien conocida gracias a las informaciones aportadas por María Kodama, pareja de Borges que le acompañó durante su estancia en Granada cuando el escritor argentino dio forma a este poema.

Borges visitó dos veces la Alhambra, en la segunda sus ojos fueron Maria Kodama

Borges pasó parte de su juventud en Europa con su familia, incluyendo España. Durante su estancia en este país visitó por primera vez el palacio de la Alhambra, despertando en él una gran fascinación. Cuando muchas décadas más tarde Borges puede volver a visitar el monumento nazarí, ya está ciego, razón por la cual Maria Kodama fue los ojos del escritor durante esta, su segunda y última visita. El poema Alhambra fue el resultado.

La pieza traza un paralelismo entre la estancia del poeta en el palacio con Boabdil, último rey de Granada, previo a la expulsión de los nazaríes por parte de los Reyes Católicos en 1492. En la primera estrofa, Borges acude a las sensaciones que el palacio despierte en el poeta. Resulta elocuente que se refiera al oído, al tacto y al olfato, dejando al margen el sentido de la vista.

Borges y Boabdil juntos en la Alhambra

Y es que Borges vio la Alhambra por segunda vez a través del sonido del agua corriendo por los estanques, a través de la frescura y pulimento de las columnas de mármol, de la sonoridad del zéjel y del olor del jazmín. Todo ello mezclado con los recuerdos de su primera vez y las palabras de su acompañante.

En la segunda estrofa se desliza la personalidad de Boabdil, que disfruta melancólicamente de su palacio en su última noche. De nada sirve ya el alfanje, puñal que usaban los árabes, ante las miles de lanzas que esperan al rey a las afueras de Granada. Deberá entregar las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos, como se refleja de forma ideal en el famoso cuadro de Francisco Pradilla que hoy en día está en el palacio del Senado de Madrid.

Historia de una noche… y de las mil y una noches

Borges se refiere por último a los “infieles” que, por supuesto, son los cristianos que toman Granada y que ocultarán la luna, símbolo clásico en la cultura musulmana. Finalmente, en el último verso se ha querido fijar una doble interpretación: es la última vez que Borges y Boabdil están en la Alhambra…

Resulta curiosa la referencia a la noche, al igual que en el título del poemario y que nos viene muy bien para recordar la fascinación que Borges sentía por la cultura árabe en la que se introdujo a través de la lectura de Las mil y una noches obra que le acompañó durante toda su vida y que explica el poderoso sentimiento que está detrás del homenaje a la Alhambra que supone este poema.

Analizado por David Rubio en Poemas.de